in memoriam; abuela Elia.

Sentimos admiración por Artistas; intelectuales, escritores, etc. Admiramos su obra y su talento. Pero, también hay gente anónima, sencilla, que pasan discretamente por la vida; entregados al cuidado de sus hijos y quehaceres del hogar.
Entre estas personas, encontramos a Elia. Ella tuvo ocho hijos..., toda una vida entregada a su familia: pucheros, colada, plancha... Sin embargo, tenía un envidiable sentido del humor y unas enormes ganas de vivir. Entre sus aficiones destacaba el baile, que lo practicó mientras pudo.
"La muerte hay que mirarla cara a cara", estas palabras, puestas en boca de Bernarda, por García Lorca; definen cómo Elia afrontó el último e ineluctable acto de la vida: con entereza y dignidad.
Jamás leyó a Octavio Paz; sin embargo, sabía que "la vida regresa al silencio, pero no importa porque sabemos ya que es música el silencio y somos un acorde del concierto".
La ortodoxia nos obliga a decir: "Descanse en paz"... Pero, los que te conocimos sabemos que, donde quiera que vayas no cesarás de cantar..., de bailar.

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