Un desproposito.
Apenas contaba 6 años. Absorto, escuchaba a mi abuelo contar historias del "frente", que era como él solía llamar a las primeras líneas de combate. Todo aquel desproposito nos condujo a muchos años de retroceso; hambre, represión perdida de derechos y libertades. Cuando eres niño no adviertes estos avatares, fue a medida que iba creciendo cuando empece a comprender: mi país era una dictadura. Afortunadamente, mi generación no pasó hambre, pero sí algunas necesidades. Aún recuerdo mis primeros años de escolar; recuerdo que nos dieron leche en polvo. El objetivo era contribuir a paliar la desnutrición infantil; fue el resultado de un pacto entre los EE.UU y Madrid, ayudas a cámbio de la instalación de bases militares. Además, la formación era estrictamente militarizada; practicabamos a diario en el patio del colegio y, para finalizar: "El cara al sol"; un canto estúpido, con una letra vulgar, que hacía recordar a los vencedores, pero sobre todo, humillaba ...