Un Volante de Bádminton.
Hasta ayer no tenía ni idea de que la "pelotita " de bádminton, la llamaban volante; también pluma o gallito. Ayer, domingo por la tarde, Lucía , jugaba al bádminton con su papá, Rodrigo. Con los impetuosos golpes se sus raquetas, el volante, como un proyectil, surcó el jardín. Perdido su impulso, fue a caer, como pluma, en la buganvilla. Y como gallito en su cúspide se posó. La espesura de la buganvilla hacía muy difícil el rescate del volante, pluma o gallito; había que intentarlo. Utilicé todos los medios a mi alcance, pero la buganvilla no parecía dispuesta a devolver su prenda; sus espinas, como garras, formaban grandes defensas que disuadían todo intento; finalmente lo logré. Se dirá que parece un gesto banal; sin importancia, es posible. Sin embargo, yo me sentí bien; muy bien: casi como un héroe. Lejos de la exageración, sí que es cierto que estos pequeños gestos nos dan confianza y seguridad . Si queremos y sabemos q...