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Mis Sabañones.

Friera que me comes, rojo de hinchazón, orejas y manos...Tuyas son. ¡Ay, sabañón, sabañón! En invierno y con el frío, aquí y ahora tu humilde servidor. ¡ Ah ! Otrora, ¡qué años! Ni frío ni picor, ¿qué era eso de dolor? Sabañón, sabañón, ya vendrá el verano; aunque sé que en invierno has de volver y, a fuer de parecer descortés: ¡hasta nunca jamás, sabañón! 29/01/2012.

El Sueño.

¡ Oh ! Poderoso sueño que en la oscuridad cierras mis ojos y los tornas a la luz del día. Estadía ideal, antagónico de la insulsez, estolidez... De la vulgaridad. ¡ Ah ! El Sueño, fuente de inspiración para insomnes nostálgicos. ¡ Locos surrealistas ! Sueño reparador, compañero de la noche, revelador de intenciones, reflejo de miserias ... Miserias del Hombre. 12/01/2012.

Las Palabras.

Papel..., blanco de miedo. Donde comienza el juego, el baile de las palabras. Lenguaje que me permite expresar; comunicar. Palabras que vienen y van. Caracteres imprevistos, que siempre me sorprenden. Sintagmas insondables, alumbrando al verso: ¡Libre, libre! 5/12/2011.

Vida

¡ Qué vida, qué horror ! Invertida, como un regato que de espalda quisiera buscar la fuente. ¡ Qué vida, qué vértigo ! Angosta vereda, falso empíreo. ¡ Ay...! Sí, hay vida; mañana, la aurora nos dará los buenos días, y el sol alcanzará su cenit. Después, quedaremos arrobados por el Ocaso, con su cárdeno cielo - hermoso espectáculo - , previo a la noche. 23/11/2010.

Tiempo

Quiero y no puedo atrapar el tiempo. Más bien es él, el que quiera atraparme. De nada sirven dádivas; imperturbable, inquebrantable, caminas hacia la Nada. ¡ Ay... Tiempo, tiempo! Implacable carcelero, ¡ qué altos tributos demandas! Yo soy tiempo; pasado y presente. Tú: Eterno. 13/11/2011.

Alma

Y que la Tuna provoque un tumulto, exhortación en mis exequias. Y en el túmulo, ya el cuerpo exánime; exsangüe, exhale mi alma. ¡ Ay, alma mía ! Que no sabes de óbitos, que no sabes de funerales.

Una visita ineludible.

Ayer estuve con la Parca, últimamente nos vemos de cuando en cuando. Me acompaña a todas partes y, sabe más de mí que yo de ella. Me da muestras de su astucia, y con numerosos obstáculos zancadilléa mi vida. No le guardo rencor por esto, y me atrevería a decir; que le estoy hasta cierto punto agradecido. Es ella quien da luz a mis ojos y dilata mis pupilas, quien ha hecho de mí un hombre nuevo , capaz de amar las cosas más sencillas. Debo respetarla y atender en todo aquello que me diga. Pues, temo que me ha de acompañar toda la vida.